En la llegada de la selección a Córdoba, el plantel argentino era esperado por alrededor de 1.500 personas para brindarle una cálida bienvenida. pero apenas recibieron algunos fríos saludos desde la ventana y no entraron al hotel por la puerta principal.
CÓRDOBA.- Luego de la experiencia cálida de Santa Fe, donde la selección tuvo un entrenamiento a puertas abiertas forzado por el fervor popular, era de esperar que hubiera otra marea celeste y blanca en Córdoba, a pesar de que la selección llegara apenas 24 horas antes del crucial partido ante Costa Rica, para ganarse un lugar en los cuartos de final de la Copa América.
Estas plazas del interior, que no están acostumbradas a tener partidos de la selección de forma habitual, esperan con ansias cada una de estas excepcionales presentaciones. Este es el caso de Córdoba, que no pudo tener un entrenamiento del seleccionado en la previa del partido con los ticos, por lo que el público cordobés y todas aquellas personas que decidieron trasladarse a esta capital mediterránea se congregaron en la puerta del hotel de la zona del Orfeo para ver llegar a sus ídolos.
Desde bien temprano el estacionamiento del shopping lindante al hotel se inundó de niños, chicos, jóvenes, adultos y gente mayor de ambos sexos que esperaban por la llegada del micro de la selección.
Los rumores sobre el aterrizaje del avión procedente de Ezeiza en el aeropuerto de Pajas Blancas alimentó a los hinchas que además de los cordobeses locales habían llegado con sus banderas desde Catamarca, Formosa, Tucumán, Salta y La Roja, generando un coro de tonadas que gritaban desde le tradicional "Vamos, vamos Argentina" al coyuntural "Que mañana cueste lo que cueste. que mañana tenemos que ganar".
De a poco la tensión fue creciendo hasta que pasadas las 21.15, el micro ingresó por el playón del hotel ante el cariñoso y respetuoso saludo de su público. Javier Pastore, por ser el referente local y quizás también por alguna reivindicación futbolística, fue el más ovacionado de la noche.
El micro recorrió el trayecto desde el ingreso hasta la puerta principal del hotel donde aguardaban cientos de personas. pero para la gran desilusión de éstas al estacionarse, el ómnibus ya estaba vacío porque los jugadores habían ingresado por la puerta trasera.
La gente empezó a aplaudir y reclamar por el saludo de sus ídolos, en una gran posibilidad de establecer un puente entre esta selección y un nuevo gesto de afecto de los hinchas. pero sólo algunos saludos por las ventanas de Agüero, Andujar, Higuaín, Di María, Tevez, Rojo y Pastore y otros jugadores como Diego Milito y Zanetti que pasearon por el lobby rumbo al comedor del hotel fueron las imágenes que los hinchas se llevaron en sus retinas, cámaras de fotos y filmadoras.
Los gestos demagogos y ampulosos a veces no sirven y suelen caracterizarse como tribuneros en la jerga del fútbol, pero en estos casos cuando una selección se empecina en mantener una distante y fría la relación con sus hinchas, quizás no son muchas las oportunidades de responder al fervor popular: en esta noche cordobesa se dejó escapar una de esas chances.(canchallena.com)
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