El escenario platense es la “joyita” que presentó Argentina en esta Copa América, pero fue muy criticado por su campo de juego. Anoche, además de sus problemas habituales, debió soportar la lluvia. Igual, respondió.
En la previa del torneo parecía un estadio de ensueño. Con sólo ver fotos e imaginar la exquisita visión panorámica que debía tener, muchos espectadores creyeron, en la antesala de esta Copa América, que el Estadio Ciudad de La Plata sólo recibiría elogios. Sin embargo, el césped del “Único” le puso una mancha al más moderno de los estadios argentinos. Y, para colmo de males, el agua amenazó con la suspensión de la semifinal de anoche entre Uruguay y Perú.
La intensa lluvia caída en la previa del encuentro puso en riesgo el cotejo, que fue confirmado cuando caía la tarde. Es que la capacidad de absorción del agua fue buena y los futbolistas sólo renegaron con la arena, elemento con presencia destacada en el césped platense.
Además, se vio a trabajadores esparcir césped sobre el campo para tapar pozos.
Con tanto ingrediente, el arquero Fernando Muslera se mostró disconforme en la previa por cómo picaba la pelota. La visión del uruguayo coincidió con la de jugadores de otros países, quienes catalogaron al escenario platense como el peor en lo que al piso respecta. Incluso los brasileños basaron su frustración en el pozo que había en el punto penal.
Muy moderno, pero…
El Estadio Ciudad de La Plata no puede hacer el mantenimiento debido de su cancha ya que el techo impide que los rayos solares actúen en el césped. Por lo tanto, resulta indispensable tener otra cancha que vaya criando el pasto para reemplazar las planchas que, por la poca luz que reciben, se deterioran.
El campo de juego es móvil y esta modalidad permite que pueda ser desmontado en 48 horas para la realización de otros eventos, sin afectar el pasto.
Apenas comenzó la construcción del estadio, los creadores aseguraron haber tenido en cuenta el tema del césped. Ya que sólo el 30 por ciento de la filtración lumínica que permite la membrana del techo hubiera arruinado cualquier tipo de pasto, excepto uno artificial.
Fue por esto que la idea del césped rebatible pasó a ser la única solución para esa pequeña porción de suelo que queda bajo la constante sombra.
“No usamos carpetas aislantes ni mallas protectoras. Cuando hay un recital, por ejemplo, trasladamos el pasto y luego lo volvemos a colocar”, le explicó uno de los cancheros a Mundo D.
“El problema el domingo en Brasil-Paraguay fue que el cambio del césped se hizo sobre la hora y no se pudo asentar”, agregó la fuente, quien contó que el pasto “mejoró” en los últimos días gracias al accionar de Rubén García, hijo de “Lelo” García, el histórico canchero de Vélez Sársfield.(mundod.lavoz.com.ar)
No hay comentarios:
Publicar un comentario